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By | Desarrollo | 15 septiembre, 2017

Hoy en día, en el mundo de la computación el rendimiento es uno de los aspectos más importantes y que más preocupan a los ingenieros y arquitectos de software, sobre todo a aquellos que hacen microservicios.

Corregidme si me equivoco pero, por ejemplo, ¿qué sentido tiene que mi base de datos sea muy veloz si a cada acceso me bloqueo por completo? Quizás la solución no esté en comprar un petabyte de RAM para tener todos mis datos en memoria, sino en abordar el problema desde otro punto de vista: quizás la solución esté en la programación concurrente.

Y de esto va este post

. Os voy contar a grandes rasgos cómo funcionan “los futuros” implementados en Scala (en este caso) y cómo nos ayudan a hacer aplicaciones multihilo de una forma insultantemente simple.

Una sencilla analogía

Para empezar, haremos una sencilla analogía. Imaginemos el siguiente escenario (que nos ha ocurrido a todos alguna vez): pierdo la cartera. Cuando pierdes la cartera ocurren muchas cosas, la primera de ellas que te apetece una cerveza para ahoga